Ser coach es mucho más que escuchar. Es más que una metodología, más que una carrera. Para mí, el coaching es algo que se lleva dentro, es parte de la esencia, del ser.
Por eso, cuando pienso en mi encuentro con el coaching, no lo veo como una coincidencia. Siento que tenía que suceder, que estaba en mi destino. Porque, aunque no lo llamaba así, llevaba años haciéndolo.
Hacía coaching cuando lideraba equipos
escuchándolos, orientándolos, ayudándolos a crecer.
Hacía coaching cuando me reunía con clientes y potenciales clientes, guiándolos en sus decisiones y ayudándolos a ver nuevas posibilidades.
Hacía coaching cada vez que conectaba con alguien y lo impulsaba a avanzar.
Lo hice por años sin ponerle nombre. Hasta que llegó a mi vida el Centro Next Level, que me ayudó a ser consciente de esta vocación, a profundizar en ella y a enamorarme aún más de lo que significa ser coach.
Desde entonces, he perfeccionado mis herramientas, ampliado mis conocimientos y reforzado mi compromiso. Pero mi esencia, esa que me permite guiar, desafiar e inspirar a otros, ha estado presente desde siempre.
Y sé que esto puede generar preguntas. Más de una vez me han cuestionado:
«¿Cómo puedes hablar con tanta autoridad si hasta hace poco no tenías un título de coach?»
A todos ellos les respondo con convicción: hablo con la autoridad que me dan años de experiencia conectando con el ser y guiando a otros. Porque aunque no lo supiera, aunque no tuviera un título en la pared, el coaching ya era parte de mí.
Hoy lo abrazo con plena conciencia y con herramientas más poderosas. Pero lo que realmente hace la diferencia no es un papel, sino la capacidad de generar resultados en quienes confían en mí.
Así que, si tienes dudas… te invito a comprobarlo por ti mismo. Agenda una sesión de claridad conmigo.
La primera corre por mi cuenta. 😉


Replica a Aurea Cancelar la respuesta