Si pudiera retroceder en el tiempo y sentarme frente a mi yo universitario, me imaginaría en una sesión de coaching con ella. La vería llegar puntual, con su mochila llena de libros, su agenda organizada y su mentalidad estructurada. Sonriente, con seguridad en sus pasos, pero también con una visión limitada de lo que realmente podía llegar a ser.
Recordando a mi yo del pasado
Fui una estudiante ejemplar. Nunca falté a clases, trabajé mientras estudiaba y disfruté cada momento en la universidad. Me motivaban los reconocimientos académicos y profesionales, y mi definición de éxito estaba vinculada a mi desempeño académico y laboral.
Sin embargo, al mirar atrás, me doy cuenta de que mi visión del éxito era muy limitada. Nunca aspiré demasiado. No porque no pudiera, sino porque creía que no debía hacerlo. Elegí un camino seguro, sin grandes riesgos, sin desafíos que realmente pusieran a prueba mi potencial.
Preguntas que le haría hoy
Si pudiera hacerle coaching a esa versión mía, comenzaría con preguntas simples pero poderosas:
- ¿Qué te motivó a elegir tu carrera universitaria?
- ¿Te arrepientes de esa decisión?
- Si pudieras volver a empezar, ¿qué carrera elegirías?
Estoy segura de que habría muchas pausas y silencios entre sus respuestas. No porque no tuviera claridad sobre su camino, sino porque quizás nunca se detuvo a preguntarse si realmente lo había elegido desde el corazón o desde la conveniencia.
Coaching y autodescubrimiento
En esa sesión imaginaria, usaría herramientas de coaching que hoy conozco bien. Especialmente la clarificación: ayudarla a conectar con sus verdaderos gustos y deseos, sin el filtro de las expectativas externas.
Estoy segura de que aparecerían creencias limitantes, como la idea de que no era lo suficientemente capaz para ciertas carreras o que era mejor elegir lo más seguro y accesible. Le mostraría que estos bloqueos solo estaban en su mente y que podía con mucho más de lo que creía.
Un mensaje a mi yo del pasado
Le diría: «Lo hiciste excelente, pero no debiste limitarte. Apuntar más alto no era un riesgo, era una oportunidad. No tomar el camino fácil y buscar retos está bien. No tengas miedo, puedes con todo».
Hoy sé que puedo alcanzar absolutamente todo lo que quiero. He aprendido que los miedos son solo barreras mentales y que los desafíos son oportunidades de crecimiento. Si algo quiero transmitir con esta reflexión es que el coaching es una herramienta poderosa para transformar la realidad de cada persona y abrir puertas que ni siquiera sabíamos que existían.
Un mensaje para quienes están en esa etapa… Y para quienes creen que ya es tarde
Si estás en la universidad o en un punto de decisión en tu vida, quiero decirte esto:
- Apunta muy alto. No te conformes con lo que parece fácil o seguro.
- No tengas miedo.
- Si en algún momento sientes que elegiste el camino equivocado, cambia de rumbo. Siempre es posible redirigir nuestra vida hacia donde realmente queremos estar.
- Lo que piensen los demás hoy no será importante en el futuro. La única opinión que importa es la tuya.
Y si ya pasaste hace tiempo la etapa universitaria, pero sientes que no estás donde realmente querrías estar, este mensaje también es para ti. Nunca es tarde para redirigir tu vida. Nunca es tarde para buscar tu felicidad. No importa cuánto tiempo haya pasado, si hay un sueño que sigue latiendo dentro de ti, aún puedes ir tras él.
Si tuviera la oportunidad de hablar con mi yo universitario, le diría que confiara más en ella misma. Pero como no puedo, dejo este mensaje para todos los que hoy sienten que están en un camino que no los llena del todo. Ojalá puedan tomar decisiones desde la confianza y no desde el miedo.
Y si en algún momento necesitan claridad, recuerden que el coaching puede ser la guía que les ayude a encontrar su verdadero camino.


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