¿Qué es para ti el éxito?
Para mí, hoy el éxito es sentirme feliz con lo que he alcanzado. Es mirar atrás y ver que incluso en los momentos difíciles, algo se forjaba en mí que me trajo más cerca de donde quiero estar. Es sentir paz conmigo misma.
Pero esa definición no siempre fue así. La Dayana de antes, la del colegio, la de la universidad, veía el éxito como la obtención de resultados: una buena nota, graduarme, conseguir trabajo. Era algo muy mecánico, centrado en el «hacer». Hoy lo veo desde el «ser». Para mí, éxito ahora es crecimiento interno, personal. No es cuestión de edad, no es madurez cronológica. Es una conversión que llega en el momento perfecto para ti, cuando todo lo que has vivido cobra sentido.
Y en ese camino, sí, he sentido la presión de compararme en redes sociales. Vivimos rodeados de una positividad estándar, donde parece que todo el mundo es feliz, come bien, viaja, vibra alto, tiene una relación perfecta y una empresa exitosa. Y uno se pregunta: ¿Por qué a mí me cuesta? ¿Por qué yo aún no lo logro? ¿Sólo a mí me salen mal las cosas?
No puedo decir que esa presión me haya afectado profundamente, pero sí me hizo reflexionar. Me hizo ver que muchas personas están siendo impactadas por estas expectativas irreales. Y por eso quiero hablar de esto.
La industria del bienestar en redes…
… se ha convertido en una especie de «copia y pega» de lo positivo. Si no estás en ese escalón, si no te ves igual, crees que no estás siendo exitosa. Claro que hay cosas valiosas: rodearte de contenido que te inspire, que te haga avanzar. Pero cuando todo se vuelve tan perfecto, tan «correcto», a mí deja de parecerme admirable. Porque hay días en que simplemente no puedo. Porque también es importante hablar de lo que cuesta: de llegar a fin de mes, de no poder viajar, de esperar una respuesta positiva y que te digan que no.
Y no, no siento culpa por no «vibrar alto» todo el tiempo. Tengo herramientas. Como coach, me he formado y fortalecido en eso. Siempre me ha gustado crecer, aprender, buscar mentores. He vivido momentos muy oscuros, con lágrimas y bajones profundos. Pero ha sido en esos momentos donde me he encontrado con Dios, donde he tenido mis mayores conversiones.
Claro que hubo un momento en que pensé: «Si abro mi cuenta como coach, ¿puedo mostrarme vulnerable? ¿Puedo contar cuando algo me sale mal?» Esa voz vino de la misma industria que me decía que el coach debe tener todo bajo control. Pero algo dentro de mí me dijo: «Dayana, tú eres coach, y desde tu ser y esencia es como realmente te van a conocer».
Si hoy alguien me dijera que se siente frustrado por no estar donde debería, le diría: ¡estás a un paso! Porque si te duele no estar donde quieres, eso significa que estás cerca. Que todavía tienes ese sueño vivo. Que tu alma no se ha rendido.
Mi consejo desde el corazón:
vive desde tu esencia cada momento, escribe lo que te pasa, agradece lo bueno y lo malo, acércate a Dios, o a lo que sea que te conecte con tu centro. Somos cuerpo, mente, espíritu… no puedes dejar ninguna parte afuera.
Y por eso creo profundamente en el coaching. Pero no en el que te promete que «todo se puede si piensas positivo». No. Mi rol como coach es acompañar desde lo real, no lo ideal. Desde el ser, no solo desde el hacer. Ayudar a las personas a clarificar lo que los limita, lo que los confunde, lo que los frena. Para que desde ahí conecten con su propósito y puedan accionar desde su verdad.
Yo lo practico desde mi experiencia, en mi día a día. En mis relaciones, en cómo escucho, en cómo también reconozco que hay cosas que a mí también me cuestan. Por eso sigo aprendiendo, leyendo, rodeándome de personas que me complementan.
Porque al final, no se trata de ser la más exitosa del mundo. Se trata de ser tú. De vivir en verdad.


Replica a technicallyd5e9c15daf Cancelar la respuesta