6 de abril – Día Internacional del Coaching Profesional.
Hoy no quiero hablarte simplemente de una fecha.
Hoy quiero hablarte de lo que siento y me pasa con el coaching.
De la validación que tuve al reeconectar con mi talento.
De cómo sentí que Dios me dijo: “ve y acompaña, sé guía, sé puente, siembra luz”.
El coaching profesional para mí no es solo una profesión. Es un viaje poderoso.
Con cada persona que acompaño, el corazón me salta. Es una nueva historia, una nueva vida que se abre ante mí. Pero no soy yo quien conduce, es mi cliente el piloto. Yo solo voy al lado, sosteniendo, escuchando, observando, acompañando cada pequeño paso que da.
Hay algo profundamente maravilloso en ese momento en que una persona se abre.
Cuando alguien se permite mostrarse vulnerable, sin máscaras, yo lo recibo con respeto absoluto, con presencia, con escucha activa, no solo escucho sus palabras, sino sus silencios, sus gestos, su mirada, su energía. Porque ahí es donde brota la verdad.
El coaching hace su magia…
…hace que esa persona recuerde quién es, descubra su propósito, active sus dones y vuelva a creer en ella o él mismo.
Me gusta sembrar semillas.
La semilla de la conexión interior.
La del «sí puedo».
La del «todo está dentro de ti».
Y aunque no todo es fácil, hay algo más fuerte que me mueve: ver a una persona volver a brillar, a soñar, a avanzar con fuerza, con pasión y con claridad.
Lo que más amo del coaching profesional es que trabaja desde el ser.
No es solo técnica, es alma, es expansión. Acompañamos a las personas a tomar el control de su vida desde dentro, a clarificar sus metas y volver a creer en su propia voz.
Nunca dudé de este camino.
Lo reconocí desde el primer momento.
Este don llegó a mi vida como una certeza, y no he hecho más que agradecerlo.
Si hoy te sientes estancado, desconectado o sin rumbo, quiero decirte esto:
date la oportunidad de creer en ti.
Y si solo no puedes, busca ayuda.
El coaching hace efecto y puede ser el primer paso hacia la vida que mereces.
Hoy, 6 de abril, celebro este camino.
Celebro ser parte de una comunidad de coaches que trabaja con amor, ética y entrega para transformar vidas.
Celebro formar parte de ese equipo que ayuda a otras personas a ver su propósito, desafiar sus creencias limitantes y encontrar su camino.
Y si alguna vez cruzas tu camino con el mío, solo deseo que recuerdes esto:
yo solo fui el farol que iluminó tu propio ser, porque ya todo estaba en ti.
Solo llegó el momento perfecto para encontrarte.
Con amor,
Dayana Da Silva
Coach de vida, expansión y propósito


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