20 de abril de 2025
Cuando no fluye, pero igual me cumplo.
Hoy es domingo, y como cada semana, me siento a escribir en mi blog. Pero esta vez no fue tan fácil.
Hoy no tenía ganas. No tenía inspiración.
Estoy bajita de ánimo, cansada, algo irritable… sí, también por el ciclo menstrual. Porque sí, eso nos pasa. A muchas! …A todas! Y aunque no siempre lo decimos, está bien decirlo.
Hay días en que simplemente no fluye, que no estás «en tu mejor versión», que no te sale sonreír.
Y sin embargo, aquí estoy. Sentada frente a la computadora cumpliéndome.
Porque más allá de la inspiración, está la disciplina; más allá del ánimo, está el compromiso de estar para mí.
Hoy escribo sin capa de coach.
Hoy escribo como Dayana, una mujer que como tantas otras, también tiene días diferentes.
Días en los que me invade el mal humor, las ganas de llorar sin saber por qué, la rabia que no tiene explicación… días en los que no quiero nada.
Tú… que me estás leyendo, también es parte de nosotras. Es normal.
Lo hormonal no es excusa, es realidad.
Y a veces nos la devuelven como crítica disfrazada: “¿Estás en tus días?”.
Sí, estoy en mis días. Pero no para que me lo eches en cara. Estoy en mis días para abrazarme más fuerte.
Porque eso he aprendido como mujer, y sí, también como coach: a reconocerme entera, incluso cuando no brillo, incluso cuando no tengo ganas de sonreír.
No me quedo pegada en el bajón.
He aprendido a respirar profundo, ponerme en modo mute un ratito, y pensar cómo pasar del estado AM al estado FM emocional.
No es mágico ni instantáneo, pero sí posible.
Cada una encuentra su forma.
Yo, por lo menos, escribo.
Y hoy, escribirte a ti me ayudó a cerrar mi día distinto.
Porque quizás tú, que me lees, también estás en uno de esos días.
Y si te pasa, sólo quiero que sepas, que no estás sola.
Que no tener ánimo es válido.
Que sentirte rara, triste o apagada no te hace menos fuerte.
Que lo importante no es no sentirlo, sino cómo manejarlo.
Y que tal vez, como yo, al final de este día «diferente», logres sacar algo bueno…
aunque sea solo sentarte contigo y decirte: “lo logré” o simplemente decirte «estoy aquí y me abrazo»
Gracias por estar del otro lado.
Hoy, más que coach, soy simplemente yo:
Dayana.


Replica a Leidy Cancelar la respuesta