Hoy me siento como si tuviera un volcán en el pecho.
No uno que destruye, sino uno que quiere florecer.
Uno que empuja con fuerza hacia arriba, hacia afuera, hacia lo nuevo.
Estoy en ese momento en que sé que no puedo quedarme donde estoy.
No porque esté mal. Al contrario…
Me siento feliz, agradecida, plena con lo que he construido, con la mujer en la que me he convertido.
Pero también sé, con total certeza, que esto recién comienza.
Desde el viernes, tengo entre ceja y ceja que no puedo quedarme así, tengo que continuar creciendo, es como una sed de aprender más, de crecer más, de llegar a más personas.
De seguir expandiendo mi voz, mis mensajes, mis procesos, mis aprendizajes.
De aportar desde lo que sé, pero también desde lo que vivo.
De transformar vidas, como la mía ha sido transformada.
A veces siento que los días no me alcanzan, que tengo mil ideas a la vez, que lo que quiero hacer no cabe en 24 horas.
Pero ojo: esto que siento no es ansiedad de la que paraliza.
Es esa ansiedad bonita, la que empuja.
La que nace de un corazón encendido.
Y si algo me ha sostenido en medio de todo esto, ha sido Dios.
Mi pilar.
Mi guía.
Mi paz en medio de cada tormenta.
Él ha sido el GPS que me mostró el camino cuando no veía nada claro.
Gracias a Él he tomado decisiones con certeza, he tenido fuerza cuando flaqueaba, y visión cuando todo parecía borroso.
Este camino ha sido una montaña rusa de emociones, aprendizajes, momentos duros, caídas y levantadas…
Pero también ha sido un camino de expansión.
¿Y qué es expansión?
Es ese momento en el que ya no entras en tu molde del pasado.
Es esa sensación de que lo conocido se vuelve pequeño porque tu alma pide más.
Más impacto, más verdad,más propósito.
Es moverte desde el amor, no desde la carencia.
Es elegir no estancarte, incluso cuando ya estás bien.
Es elegir crecer, aunque duela.
Es confiar, incluso cuando da miedo.
Y si tú también estás sintiendo este llamado, aquí te dejo 4 preguntas poderosas para no perder el impulso: te recomiendo que te las hagas y escribas tus respuestas para que después puedas hacerle seguimiento.
1.¿Qué parte de mí ya no cabe en la versión que fui?
2.¿Qué necesita hoy mi alma para sentirse más libre, más útil, más viva?
3.¿Qué acción pequeña puedo tomar hoy que me acerque a mi expansión?
4.¿Quién se beneficiaría si yo decidiera no frenarme más?
Porque no es solo por ti.
Es por todos los que pueden inspirarse contigo, aprender contigo, crecer contigo.
Gracias por estar aquí, por leerme, por caminar conmigo.
Hoy no escribo desde la meta, escribo desde el camino.
Y desde ahí te digo:
si estás sintiendo lo mismo que yo,
ese llamado a crecer, a moverte, a confiar…
entonces no lo calles.
Hazle caso a ese volcán.
Porque lo que viene…
es pura expansión.
TE DESEO EL MAYOR ÉXITO DEL MUNDO
CONFÍA!
Saludos
Tu coach Dayana


Replica a dayana da silva Cancelar la respuesta